Llegó tu mira y se posó sobre mis ojos
transportándome a un espacio en blanco
el tiempo se detuvo por longevos segundos
y pudiste penetrar mi alma.
Regresas a mi con sueños de rosas y miel
bañada en el dulce néctar de la pasión,
cubierta con una delicada capa de lujuria.
Tu rostro adornado con tiernos labios de carmín,
pronuncian mi nombre y llevan al éxtasis mi corazón;
palpitando sin cesar,
envenenando mi mente y mis sentidos.
Me veo perdido en las delicadas hebras de tu cabello,
suelto y jugando con el viento;
placer que inalcanzable.
Déjame perderme en tu cuerpo,
permíteme acariciar tus labios con los míos,
y unirnos por siempre bajo el sutil manto del amor.
